El talento cultural en Costa Rica es muy grande, la falta de apoyos gubernamentales provoca que los artistas tengan que solventar sus propias inversiones para representar a su País, y queda demostrado que llevan el amor a las actividades artísticas que nutren su vida a la par de la vida profesional.
Es tan grande la convicción cultural, que tienen que trabajar y ahorrar para salir a participar fuera de su País, con dignidad y orgullo proyectan una calidad artística digna de ovacionar.
El ballet es una disciplina en la que se trabaja todo el cuerpo y de forma progresiva, con la práctica regular, los músculos se fortalecen y se desarrollan cualidades como la flexibilidad, el equilibrio o la coordinación. Además de mejorar la postura y embellecer la silueta. Bailar de forma frecuente es un ejercicio increíble para los músculos de los glúteos y las piernas. Pero también se trabaja mucho la zona de las caderas, el abdomen y la parte baja de la espalda. Según el estilo también se tonifican mucho los brazos y el torso.

Ésta es la historia de Ana María De Medardi, con quién conversamos y nos compartió su andar en la vida artística; además de conocer esa simpatía que la caracteriza, sumada a su belleza y gran talento académico.

Hola David que gusto saludarte: “Inicie en el ballet clásico en la academia de Flor del Carmen Montalbán a los 6 años, impulsada por mi madre que siempre ha sido fiel seguidora del arte en general. Disfrutaba mucho del movimiento y de la compañía de las otras niñas, sin embargo, el gusto por socializar me ganaba y platicaba mucho en clase.” Nos comparte Ana con ese entusiasmo y una sonrisa de que nos demuestra que ama su disciplina artística.
“Lo que me traía problemas con mis profesoras y un día le pedí a mi mamá que no me enviara más, debido a que en el kínder me regañaban siempre por hablar mucho y llegaba al ballet y me sucedía igual.”
“Con el pasar de los años, inactiva en el mundo de la danza, asistí con mis padres al Teatro Nacional, se presentaba una compañía Española, que me cautivo entre sevillanas Flamencas y quise retomar mis antiguas clases, pero debido a que ya una vez había abandonado la disciplina, mis padres fueron muy enfáticos en que en esta ocasión, este punto no era negociable, que si adquiría la responsabilidad ellos sacarían el tiempo y haría la inversión pero mi trabajo era hacer las cosas bien y así hicimos un pacto.”
“A la edad de 12 años, regresé a la academia de Doña Flor, sin embargo, no había un espacio para mí, las niñas de mi grupo ya tenían un nivel muy alto y las del grupo anterior eran muy pequeñas. Por lo que la propuesta de mi maestra fue que debía hacer dos clases diarias, la de las niñas más pequeñas, para nivelarme tanto en conocimiento como físicamente y después hacer la mitad de la clase de las más avanzadas.”

“Por varios años esta fue mi rutina, entre el colegio y baile pasaba mis días, hasta que logré nivelarme y volví a ser parte de mi grupo. Desde ese momento nunca más volví a abandonar mis clases y las combinaba con los estudios. Al ingresar a la Universidad cursaba los bloques completos de mis materias de la carrera de medicina Veterinaria, tratando de no faltar al ballet, ni a ensayos (cuando teníamos eventos).”
“También asistía a otras academias, para complementar mis bases, entre estas el Ballet Concierto Nacional, Danza, y Escuela de Ballet Ruso, con Patricia Carreras, Ballet Juvenil costarricense, entre otras. Así logre ser parte de algunas producciones interesantes como, La Zarzuela de Luisa Fernanda, el Libro de la Selva, Fairy Doll, Cascanueces, etc.”
“Para una navidad, que fui parte del elenco de Cascanueces, una producción que se realiza cada año en Costa Rica, montaje del Ballet clásico Ruso y como codirector el maestro Wes Chapman (director artístico del Studio Company del ABT), conocí a la persona que me presentó un nuevo mundo, Sabrina Fuchs, quién por muchos años ha representado a Costa Rica en competencias internacionales de bailes de salón.”
“Asistí a mi primera clase de ballroom y fue amor a primera vista, por algún tiempo estuve envuelta en los 5 ritmos de standard y en los 5 ritmos de latino, hasta que me decidí por el latino. Entrené con Kateryna Strelnikova y cuando estaba en Costa Rica con el Maestro Yury Kravet, con quien competía en la categoría de PRO-AM.”

“Al no contar con una pareja de baile fija en mi país, para entrenar yo trabajaba con mi profesora la técnica y las coreografías, y antes de la competencia tratábamos de coordinar poder ver a mi partner y hacer la magia que faltaba juntos, generar una conexión, así se conoce en el mundo del baile a aquella parte que yo describo como comunicación física entre ambos bailarines que hace que los movimientos de ambos sean como si fueran uno a nivel de coordinación.”
“Logre competir y quedar siempre entre los tres primeros lugares en el Holiday Dance Classic, las Vegas, Manhattan Dance Championships, New York y New Orleans Open. Actualmente consecuencia de la pandemia he mermado mi actividad en el mundo del baile pero trato de aprender cosas nuevas y decidí ver si había talento en la música, iniciando clases de violín y canto.”
No fue una entrevista, fue una revelación de una mujer que ama y proyecta su amor a la disciplina artística del baile en un país tan espectacular como ella misma. Su historia es una magnificación del arte.
POR DAVID ÁLVAREZ MÉXICO














