El acoso cibernético también incluye aquellas fotografías, mensajes o páginas publicadas en internet que no se eliminan o que no dan de baja, incluso después de que se le haya pedido que lo haga a la persona que las haya publicado. En otras palabras, es todo aquello que se publica en línea con la intención de hacer daño, avergonzar o molestar a otra persona.

La intimidación o los comentarios despectivos que se centran en aspectos como el género, la religión, la orientación sexual, la raza o las diferencias físicas de las personas se consideran formas de discriminación, y van en contra de la ley en muchos estados. Esto implica que las fuerzas del orden público podrían intervenir, y los acosadores podrían tener que afrontar graves sanciones.
El acoso en línea puede ser especialmente doloroso y ofensivo porque suele ser de carácter anónimo y es muy difícil identificar al acosador. También es difícil de controlar, y la persona que lo recibe no tiene ni idea de cuántas personas (o cuántos cientos de personas) han visto los mensajes o las publicaciones. La gente puede sufrir sin parar, cada vez que consulta el teléfono o la computadora.
El acoso (o bullying) cibernético puede ser más fácil de cometer que otros tipos de acoso, porque el acosador no tiene que enfrentarse cara a cara con su víctima.

¿Por qué lo hace la gente?
¿Por qué la gente comete acoso cibernético? Probablemente hay tantas razones como acosadores.
A veces, lo que parece ser acoso cibernético puede ocurrir de forma accidental. El carácter impersonal de los mensajes de texto, los comentarios que se publican y otras formas de comunicación en línea pueden hacer difícil distinguir entre un chiste y algo que no lo es.
De todos modos, la mayoría de la gente sabe cuándo la están acosando, porque el acoso implica el uso de amenazas y/o insultos repetidos. La gente que acosa en línea sabe que se ha pasado de la raya. No se trata de una broma o de un insulto de carácter aislado, sino de insultos y/o de amenazas constantes que van más allá del típico pique o comentario desagradable como resultado de un enfado puntual.

Aléjate. Lo que funciona con el acoso en persona, propio del mundo real, también funciona con el acoso cibernético, propio del mundo virtual. Ignorar al acosador es la mejor forma de extraerle su poder, aunque no siempre sea fácil hacerlo (tanto en el mundo real como en el virtual).
Si alguien te está molestando, prueba a no conectarte a la computadora o a apagar el teléfono durante un rato. No contestes, y no reenvíes nunca el mensaje del acosador a otra persona.
No caigas en la tentación de responder o de contraatacar. Si te alejas y te tomas un respiro ante el acoso cibernético, no te dejarás llevar por la tentación de contraatacar y enzarzarte en una pelea virtual con el acosador o los acosadores. Responder cuando uno se siente ofendido puede empeorar todavía más las cosas.
POR SANDRA SOLIS COSTA RICA













